Este Memòries Dolç Ranci es un homenaje en forma de vino dulce a la tradición del vino rancio catalán, es decir, del vino de crianza oxidativa, que se elabora con uvas sobremaduradas, con mayor contenido en azúcar, y que se deja a la intemperie en grandes recipientes de vidrio llamados damajuanas o bien en viejas barricas de madera, como un oloroso jerezano, durante un tiempo para su lenta crianza y oxidación. En este caso estamos ante una mezcla de vino dulce y vino rancio (oxidado), elaborados ambos con uvas de la variedad Garnacha blanca, por la bodega Costers del Priorat, en el que se incluye un 20% de vino rancio procedente de una solera de 1927. Es una verdadera esquisitez que se presenta en pequeñas y elegantes botellas de 37,5 cl.